¨Hace tiempo que sé que el mundo no es mío, ni mi hogar.
Si la vida es una orgía, yo voy de paja mental.
Puritita fantasía; nada menos, nada más.¨

lunes, 23 de septiembre de 2013

18

Asomarse a sus ojos es clavarse un puñal en pecho.
Si mientras duerme, me mece en el vaivén de su aliento,
cómo escapar, entonces, a su silencio,
a mi maleable existencia entre sus dedos,
a la envidia que me despierta el viento que l@ toca...
maldito sea el viento
que no soy yo.

Asomarse a sus ojos es un acto suicida,
es el inútil intento de respirar
cuando ya se está muriendo. 

17


 

No he hecho nada para mantenerme viva, la inercia es algo que me lleva sin remedio alguno, y mi resistencia mental e inconsciente sólo consiste en reptar por las horas que duran las mañanas. Odio las mañanas. Abro los ojos con dolor, como si un puñal acabara por despertar conmigo al triste principio del día.
Es algo extraño vivir entre la muerte.
Con el correr de la horas, el desanimo va menguando y para las cinco de la tarde, me siento un poco mejor; entonces tengo un rebrotar de fuerzas ínfimo y salgo quizás a dar una vuelta por el alrededor verde que costea la casa de Calucho sin Calucho.
Imaginen que veo cosas hermosas, pero carezco de la energía para apreciarlas.
Sólo quiero el silencio y la horizontalidad de este cuerpo, casi todo el dia inmutable y adolorido de no hacer más que evitar el suicidio.

16


LLueve, para, llueve, para. Así como el tiempo transcurre con una intermitencia húmeda y fastidiosa; yo no sé cómo sentirme, si como raíz o como brote, si normal entre lo desconcertante o nula ante la negación de estar donde no me encuentro.