¨Hace tiempo que sé que el mundo no es mío, ni mi hogar.
Si la vida es una orgía, yo voy de paja mental.
Puritita fantasía; nada menos, nada más.¨

jueves, 24 de febrero de 2011

No quiere ver.

He pensado tanto tiempo en escribirle,
pero para decirle qué?
Que mis pensamientos están poblados 
por su elástica y fina ausencia?
Que me merodean como fantasmas
sus confundidos pasos,
llevando y trayendo a mi memoria
la extensión de un magnetismo no asimilado?

Pensé en metáforas gloriosas
que pudieran, como insectos, quemarse en su luz;
y en el río que separa, irremediablemente, nuestra palabra
con sus silenciosas aguas
que se escurren espesamente
sobre la osamenta de su real identidad.

Alguna vez, me vi en sus ojos;
pero es muy posible que no haya visto
lo que se reflejó en esos enormes espejos
o que me haya pasado por alto, 
como el peor de los ciegos.

lunes, 21 de febrero de 2011

Nueva - Mente

De la intermitente representación de símbolos,
se desprende un eco residual que se estrella una y otra vez
en mis fronteras personales.
Ha muerto un santo, y resucitado una duda,
de entre las funestas flores con las que adorné
este jardín.
A final de cuentas,
ni el pecho, ni las balas;
las que aún guardo en el bolsillo
por si fuera necesario hacer un descargo
en algún gallardo enfrentamiento
con la humanidad entera.
Es un temporal, una tormenta de sangre
y verdades que no me habían sido presentadas.
Una confesión,
como puño en la boca del estómago
que me arrancó de un golpe
la certeza de conocer los colores
de cada estación del año. 
Es el fantasmal silbido 
de un disparo del pasado
que atraviesa mis imperturbables desiertos,
nuevamente. 
Nuevamente?



domingo, 20 de febrero de 2011

Del Romance con La Luna



Cubiertas, mi Luna y yo, de sombras;
entre el humo que nos rodea

y el que nos ha colmado los pulmones.
Ella enrieda su pequeñitos dedos en mi pelo

y silenciosa escucha el paso de los minútos
que apenas nacidos, empiezan a morir.

En un breve lapso esta noche agonizante
de ojos rojos acabara.

Y cómo hacer
para que la infinitud del tiempo nos bendiga?
No es cierto, no es posible tal cosa,
no existe.
Arrima a mi inmovilidad tendida
su curvilínea palidez y en ese preciso instante,
en que confluyen su locura y la mía, desaparezco.
Ya no soy yo, soy el cielo y los mares;
una fuerza física regulada por el magnetismo
de un satélite desnudo.
Me fundo, así, en vastedad de mi ser,
el mismo que desde el fondo de mi propio infierno inconciente
emerge lentamente, me brota por los poros
e inunda mi frente,
poco a poco se desarrama sobre ella,
sobre las sábanas y se expande
como un apaísado océano de fálicos instintos
que la mecen ausente de mi conciencia cotidiana.
Para ese entonces, todo ha desaparecido,
ya no existe la humanidad, no existe el mundo,
ni el techo, ni la cama, no queda nada,
salvo la humedad agitada,
el latir desbocado de los corazones
y la fricción de los cuerpos.

De pronto el estallido del vacío
que había impregnado el espacio

me deja de nuevo recostada, exhausta,
sin un pensamiento que brote,

sin la dualidad que me esclaviza
flotando entre los perfumes de jazmin y marihuana.
La luna me seca la frente
y pregunta si estoy bien
En mi mejor momento, digo yo.

martes, 8 de febrero de 2011

dos mitades

mi madre se ha encamado con un desgraciado,
desde mi concepción soy dos mitades, cada una de las cuales,
se horroriza ante la otra:
 
Soy, mitad luna que estremece de frío,y mitad sol, que abraza desiertos.
Soy un alma libre de andares bohemios
y los ojos vigías que miden, en la oscuridad, la magnitud de mis pasos.
Soy el silencio nocturno de las flores cerradas
y el grito de palabras hartas no ser dichas.
Soy una enorme pequeñez recluida
en una mísera fortaleza de enormes y pálidas paredes
que llegan hasta donde no puedo ver.
Soy una mitad asustada, bajo la cama,
temblando de miedo y de amor;
y soy, también, mi orgulloso ejército de arlequines harapientos,
rodeando este, mi reino de escombros
donde las imágenes en los espejos no se me parecen ya.
Soy soberana de estas tierras,
líder indiscutible de mis ideas, y soy pueblo revolucionario,
de emociones salvajes que busca destronarme,
cansado de mi indiferencia racional.