Como los besos arrastrados a la cama...
y el devenir insoportable del aburrimiento en soledad.
Somos un principio y un final distante.
Una cadena de sucesos tan despreciables como necesarios.
Somos y estamos hechos de palabras.
Somos Verso, vino y poesía
que sangra, o supura sustancias, algunas asquerosas
otras tan dulce que nos arden en la lengua.
Quedaríamos sin sentido si nos faltaras el verbo.
Quedaríamos rengos sin lápiz afilado a disgusto.
Quedaríamos tristemente nulos.
Es la noche, y te leo... sin leer.
Es la luna y no se qué decir...
Es el día caliente de sexo solar
Lo que me rompe, lo que me habita al mismo tiempo.
Es un dolor placentero, es la tinta y la saliva
de poetas antiquísimos.
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